02/02/2009 Fuente: Diario Uno

El terremoto del 85 fue un misil

    Fotomontaje que ilustra la creencia del misil
  • Miguel Castro, sismólogo de la Estación Sismológica Mendoza, posee los registros que ratifican que a las 0.06.27 del sábado 26 de enero de 1985 se produjo un sismo con magnitud 6,3 en la escala de Ritcher e intensidad de VII en la de Mercalli, con lo cual fue un terremoto destructor.
  • “El epicentro se ubicó al sudoeste del conurbano capitalino. La falla que entró en actividad fue la que viene de Barrancas y conecta en Benegas con una falla que va de sur a norte bajo la calle Paso de los Andes.
  • Una activó a la otra, por eso la zona más afectada fue la de Villa Hipódromo y Villa Marini”, detalla Castro. Además de la caída de casas en esos lugares y en Las Heras, hubo seis muertos (tres por paros cardíacos) y 238 heridos.
  • El mito de que no fue un terremoto se sustenta en que durante el temblor se escuchó una gran explosión y algunos vieron una luminiscencia hacia el piedemonte.
  • Sobre lo primero, Castro explica que en los sismos los efectos sonoros son variados y dependen de la distancia entre perceptor y epicentro.
  • “En el del 23 de noviembre de 1977, con epicentro en Caucete, en Mendoza primero se percibió un zumbido y luego como un trueno. En este caso, se oyó un estruendo porque fue un sismo local: la población estaba muy cerca del epicentro –sostiene–. Quizás por eso se lo asoció a un misil o la caída de un OVNI. Hasta se llegó a decir que la Fuerza Aérea había cercado la zona. Pero eran fantasías de una comunidad que no tenía registro de un sismo como ese”.
  • Respecto a la luminosidad entre verde y azul que se vio hacia el oeste, el experto señala que cuando se libera energía mecánica, como ocurre con un terremoto, las moléculas del aire que están muy cerca del piso sufren una ionización.
  • “En lo oscuro, provoca un efecto luminoso que se ve sobre el horizonte, que es la línea que hay entre el piso y la atmósfera. Es la única relación que puede existir entre la geofísica y la atmósfera. Esto viene al caso ya que mucha gente relaciona la noche serena, las estrellas y la luna brillantes con la posibilidad de un temblor pero no existe tal conexión”, destaca.

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